
Interiorista: Vicent Calabuig Studio
Fotografía: Studio Nones
Localización: Vall d’Albaida
Año: 2025
Habitar donde nace el Mediterráneo
“La arquitectura no comienza cuando se construye una casa.
Comienza cuando el paisaje decide entrar en ella.”
A los pies de la sierra del Benicadell, La Solana se implanta con una voluntad clara: desaparecer en el paisaje para permitir que la naturaleza sea la verdadera protagonista.
La vivienda, proyectada íntegramente por Vicent Calabuig Studio, entiende el exterior como una prolongación natural del espacio doméstico. Grandes planos horizontales, voladizos generosos y una materialidad serena crean una arquitectura que acompaña el paso del sol durante todo el día.
En este contexto nace una colaboración natural con Nones Furniture.
La colección Mariola no ocupa la arquitectura. La completa.
La colección Mariola, personalizada específicamente para La Solana, no se entiende como un conjunto de piezas independientes, sino como una prolongación natural de la arquitectura. Cada sofá, cada mesa, cada tumbona y cada composición han sido seleccionados para reforzar la manera en que la vivienda desea ser habitada.
La Solana fue concebida para perdurar.
También Mariola.
Ambas comparten una misma voluntad: envejecer con dignidad, alejándose de las modas para construir espacios capaces de mantener su vigencia con el paso del tiempo.
Porque el verdadero lujo no reside en lo extraordinario.
Reside en crear lugares donde siempre apetezca quedarse.
En las faldas de la sierra del Benicadell, donde el paisaje mediterráneo conserva todavía un ritmo pausado y una estrecha relación con la naturaleza, surge La Solana, una vivienda concebida desde una idea esencial: construir un lugar donde el tiempo pueda vivirse sin prisas.
Más que una casa, La Solana es una manera de entender cómo queremos habitar. Cada decisión proyectual responde a un mismo pensamiento, desde la implantación de la vivienda sobre el terreno hasta el último detalle del mobiliario exterior. Arquitectura, interiorismo y diseño comparten un lenguaje común que elimina cualquier jerarquía entre continente y contenido.
El proyecto, desarrollado íntegramente por Vicent Calabuig Studio, busca reducir la arquitectura a lo esencial mediante una composición de volúmenes puros, materiales honestos y una relación permanente con el paisaje. La vivienda no pretende imponerse sobre el entorno, sino formar parte de él, permitiendo que la luz, la vegetación y las vistas hacia el Benicadell definan la experiencia cotidiana.
Bajo esa misma filosofía se desarrolla el proyecto de mobiliario exterior realizado por Nones Furniture.
El paisaje como punto de partida
Toda arquitectura comienza mucho antes de levantar el primer muro.
Comienza comprendiendo el lugar.
La Solana se implanta en una posición privilegiada sobre las laderas del Benicadell, buscando establecer un diálogo permanente con el paisaje mediterráneo. La vivienda no se orienta únicamente hacia las vistas; se organiza alrededor de ellas, permitiendo que la naturaleza forme parte de la vida cotidiana.
Los grandes planos horizontales reducen el impacto visual de la construcción, mientras la piedra natural, el hormigón blanco y la continuidad de los pavimentos generan una arquitectura serena, profundamente vinculada al territorio.
Desde el inicio del proyecto, el mobiliario fue entendido como una parte inseparable de esta composición.
La colección Mariola responde a la misma lógica de contención formal. Sus perfiles de aluminio termolacado dibujan líneas precisas que acompañan la arquitectura sin competir con ella. Su presencia es discreta, pero esencial.
Cada composición exterior se sitúa estratégicamente para reforzar la relación entre la vivienda y el paisaje, convirtiendo cada terraza en una estancia abierta donde el horizonte pasa a formar parte del espacio doméstico.
La arquitectura define el lugar.
El mobiliario define la manera de vivirlo.

Compartir el Mediterráneo
En la cultura mediterránea, la mesa siempre ha representado mucho más que un lugar donde comer.
Es el espacio donde se prolongan las conversaciones, donde la sobremesa adquiere más importancia que la propia comida y donde la arquitectura desaparece para dejar paso a la experiencia de compartir.
La Solana traslada esta tradición al exterior.
Protegido por la cubierta y abierto al paisaje, el comedor se convierte en una prolongación natural del interior de la vivienda.
La colección Mariola aporta un lenguaje de líneas puras y proporciones equilibradas que acompaña esta forma de entender el espacio.
La ligereza visual de la estructura de aluminio permite que la arquitectura continúe siendo protagonista, mientras la robustez de su construcción garantiza la permanencia necesaria para afrontar el paso del tiempo y las condiciones del exterior.
Cada comida, cada reunión y cada celebración forman parte de una misma idea.
Diseñar espacios donde las personas deseen quedarse.
Porque el mejor mobiliario es aquel que desaparece para que la experiencia ocupe su lugar.
Permanecer
Toda arquitectura aspira a resistir el paso del tiempo.
Las mejores consiguen algo todavía más difícil.
Envejecer con dignidad.
La Solana ha sido concebida bajo esa premisa.
Sus materiales, sus proporciones y su relación con el paisaje permiten imaginar la vivienda dentro de varias décadas conservando intacta su esencia.
La colección Mariola comparte exactamente esa misma filosofía.
Fabricada íntegramente en aluminio termolacado de alta resistencia y concebida para soportar las condiciones más exigentes del exterior, la colección no persigue únicamente la durabilidad técnica.
Busca también una permanencia estética.
Un diseño capaz de seguir siendo contemporáneo con el paso de los años.
Porque las modas cambian.
Las proporciones permanecen.
Y es precisamente esa atemporalidad la que permite que arquitectura y mobiliario continúen dialogando como si hubieran sido concebidos al mismo tiempo.



















